Wednesday, January 09, 2008

New York, New York



Pues pasé el fin de año en Nueva York. Así es, empezó como una idea y acabó como un regalo adelantado de cumpleaños, de 14 de febrero, de día del niño, de las madres, etc... de Gaby para mi. No cabe duda que es mi ciudad favorita, lo único malo es que un día antes de partir a mi garganta se le ocurrió inflamarse y el doctor dictaminó que era Faringitis, pero que no me preocupara, que me iba a mandar bien protegido con una dosis de antibióticos y desinflamatorios de doble potencia para que no me afectara en el vuelo, porque si te has subido a un avión enfermo de las vías respiratorias es la muerte, a pesar de que fue un vuelo con escala en Dallas y de haber tenido que subir y bajar dos veces créeme que el doctor no falló, no sufrí en lo más mínimo. 

El sufrimiento real llegó un día después, pues era obvio que esta temporada en NY no es precisamente cálido, pero también cómo se me ocurre enfermarme un día antes. En fin, al siguiente día salmos temprano del hotel y lo primero que inhalé fueron los fuertes vientos fríos huracanados del norte, del sur y del este de Manhattan, la temperatura y el aire eran tan fríos que mi garganta con todo y antibióticos no estaba preparada para esto, recuerdo que esa noche soñé alguna estupidez que involucraba a Don Gato y a Panza... seguramente tuve una fiebre tan intensa que me puso a alucinar porque el sueño fue tan vívido que aseguraba que el mismo era real, imagínate... yo ni recordaba que Gaby se la pasó la noche en vela porque creo que me vio bastante mal, en fin, pasaron los días y la temperatura siguió descendiendo, eso no me impidió salir y caminar, porque esa ciudad se conoce caminando, lo bueno es que ya la domino y con una tremenda suerte que el hotel en el que estábamos hospedados (el Millenium Hilton, frente a Ground Zero) tenía una estación de metro a menos de media cuadra, lo cual nos permtía salir y llegar sin mayor problema a donde deseáramos. 

El año nuevo ya lo recibí con la enfermedad a todo lo que daba, he escuchado a perros con peor tos que la mía y verlos morir en pocos días, así vi mi suerte... ahí me tenías con terribles síntomas que en vez de desaparecer aumentaban poco a poco. En la foto que ilustra esta columna no muestra en lo más mínimo mi enfermedad, era minutos después de iniciado el 2008, en pleno Southstreet Seaport al lado del Brooklyn Bridge... pero de verdad que me sentía muy mal.

Ni modo, a quién se le ocurre enfermarse un día antes. Lo mejor de todo es que la pasé muy bien, me divertí bastante (con todo y mi faringitis y creo que la fiebre perduró esos días al igual que mis alucinaciones); Gaby se preocupaba bastante porque hubo un día en el que deplano ni comí y de verdad sentía que debía quedarme en el hotel, pero como era la primera vez que ella iba no quería echarle a perder el viaje, saqué fuerzas de quién sabe donde y ahí anduvimos, muy pero muy divertidos, además conocí algunas otras cosas de NY que todavía no conocía y eso ya valió la pena. New York, New York... qué chingona ciudad. ¡¡¡¡GRACIAS GABY!!!! ¡¡¡¡Te adoro!!!!

Feliz 2008