Sí, tengo que admitirlo, soy una adicto y hasta el momento no he podido hacer nada al respecto. Hay días que no puedo simplemente dejarla, hay noches que sueño nuevas maneras de utilizarla para que me haga sentir mejor y para que yo me sienta tranquilo; no lo sé, pensé que nunca me pasaría a mi, vi a muchas personas pasando por lo mismo y nunca creí estar en esa misma situación, siempre las critiqué porque nunca pensé caer en esto, y ahora estoy más inmerso que nunca, me he metido tanto que definitivamente creo que salir no será fácil. No creo que con terapias o las famosas sesiones de grupo me ayuden a salir. ¿Cómo sales de algo que te tiene atado?, piensas que todo mundo lo hace pero nunca los ves haciéndolo... no lo sé... es la primera vez que quisiera pedir ayuda pero como todo buen adicto, si no lo acepto, nunca podré salir...
La primera vez que la probé, desafortunadamente, no fue en mi país, fue en Estados Unidos y para ser exactos en un viaje que hice en mayo 2006 a Washington, DC. Tantas noticias de que EU es el principal consumidor y mira, como si yo fuera un gringo más consumiendo algo que ni siquiera es de ese país, de que llega llega, los medios, legales o ilegales, no lo sé, pero ahí están, la puedes conseguir casi en cualquier lugar y ahora a un año de ese viaje me doy cuenta de que caí en sus garras de la manera más ridícula; alguna vez leí algo al respecto en internet y dije, ¿por qué no? siempre tuve ganas de probarla y cuando tuve la oportunidad en Washington no quise desaprovechar, para justifcarme me dije, total, aquí nadie me conoce, nadie sabe quien soy, estoy legalmente, no me puden deportar, así que me la jugué... la tomé lentamente, le pagué al tipo que me la ofreció sin decir una sola palabra, ¿qué son $10 dólares...? la paqué en efectivo y salí de ahí rápidamente, tratando de que nadie me viera, sin embargo no podía usarla todavía, me hacía falta algo para poder hacerlo, tuve que ir antes a una farmacia, nunca pensé que sería tan sencillo hacerme de las cosas que necesitaba, pensé que la cajera preguntaría para que era, pero la verdad ni le importó, era más mi paranoia; compré otras cosas que hacían parecer que ninguna tuviera que ver con la otra, fue una ventaja tener esa farmacia al lado de mi hotel.
La espera no fue mucha, saliendo de ahí me dirigí a mi cuarto, me sentía perseguido, que alguien me hubiera visto, es lo malo de ver tantas películas y más estando en un país de psicópatas y terroristas. Por fin, cuando me di cuenta que nadie me siguió, entré a mi cuarto, puse el cerrojo de seguridad, encendí la luz para asegurarme que no hubiera nadie en el interior, cerré las cortinas y después de ir al baño con más tranquilidad me senté frente a lo que había estado esperando hacer por lo menos tres horas antes, la abrí lentamente, quité el envoltorio que la cubría... qué bien olía, no pude resistirme a disfrutar olerla por más tiempo del que creí conveniente, a partir de ese momento ya no pude resitir, la tomé entre mis manos, tomé la pluma que acababa de comprar en la farmacia y simplemente comencé a escribir... es maravilloso, la sensación es única, y ahora, un año y días después no puedo quitarme el vicio, mandé a la goma mi sistema de organización Franklin Covey que me ha acompañado durante muchos años e hice mi propio sistema al cual hoy me estoy adaptando... es simplemente una maravilla, la adoro, y tal como lo dije al principio... soy un adicto... a mi Moleskine.
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